10 consejos útiles para el riego de tu huerta

Publicado el 14 de June de 2017

El riego es fundamental en el cuidado de la huerta. En el agua se disuelven las sustancias nutritivas de la tierra y se facilita su absorción por parte de las raíces. Cada cultivo tiene sus necesidades específicas, las cuales debemos conocer para asegurar un crecimiento óptimo de las plantas. Las frutas y hortalizas, por ejemplo, necesitan una gran cantidad de agua para desarrollarse, mientras que muchas plantas aromáticas casi no precisan de riego.

A grandes rasgos, las plantas con hojas grandes (como la coliflor, la acelga o la lechuga) requieren riego abundante, mientras que las de hojas estrechas (como ajos y cebollas) no necesitan de tanta agua. Por otro lado, las especies con frutos carnosos (como el tomate o el zapallo italiano) precisan más agua durante la recolección, a diferencia de la mayoría de hortalizas, que necesitan un riego constante a lo largo de su vida.

Además del tipo de planta, la variedad de sustrato también afecta. La tierra arcillosa retiene mucho la humedad, mientras que si utilizamos un sustrato arenoso, tendremos que regar con mucha más frecuencia. Las macetas también pierden más humedad que los jardines, ya que la tierra se calienta más y se seca con mayor rapidez.

10 consejos sencillos para optimizar el riego en la huerta

1. Riego por goteo con programador

Consigue los mejores resultados con el mínimo consumo de agua. Es el método ideal si nos vamos de vacaciones.
Puedes ver ejemplos y conocer cómo elegir el correcto aquí.

2. Riego por aspersión

Es el más parecido a la lluvia natural. Se aconseja para plantas de hojas anchas y en raíces (como acelgas y zanahorias), pero puede favorecer la aparición de enfermedades debido al agua que se acumula en las hojas.
Conoce más de este tipo de riego aquí.

3. Riego por inundación

Es el más sencillo técnicamente, pero proporciona un goteo irregular y consume una gran cantidad de agua en cada riego.
Si quieres saber más de esta técnica, puedes hacerlo aquí.

4. Regar según horas ideales en épocas de calor

En primavera y verano las horas ideales para regar son en el amanecer y el atardecer. Hay que evitar regar a mediodía para no producir un choque térmico y minimizar la evaporación del agua.

5. Regar según horas ideales en épocas de frío

En otoño e invierno, en cambio, es mejor regar a media mañana. La cantidad de riego necesaria será mucho menor.

6. Adaptar la cantidad de riego al tipo de cultivo

Si sembramos en el mismo lugar plantas con similares requerimientos de agua, facilitaremos el riego de nuestra huerta. Organiza tus cultivos de acuerdo a cuánta agua necesiten.

7. Evitar el uso de agua demasiado fría

El cambio brusco de temperatura puede dañar las raíces de las plantas.

8. Evitar mojar las hojas en días con sol y calor

El agua actúa como lupa y puede quemar las hojas, de modo que es importante mojar solo la tierra.

9. Evitar regar con agua de procedencia desconocida

Puede llevar sustancias tóxicas o pesticidas, y las plantas las absorberán. Esto causaría daños a los cultivos y también a nosotros si los ingerimos.

10. Regar de forma continua y abundante las plantas recién trasplantadas

Esto, al menos durante los primeros 15 días, hasta que hagan nuevas raíces.

El riego es un arte, y solo la experiencia nos permitirá ajustar la cantidad y frecuencia de agua a cada tipo de cultivo. Estos consejos nos ayudarán a empezar, pero a partir de aquí, debemos tener paciencia y no temer a probar cosas nuevas. Recordemos que a mayor información sobre el suelo, el clima y los cultivos, más optimizaremos el riego para obtener mejores resultados.

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